sábado, 28 de septiembre de 2013

Cuentos

La advertencia

Una mañana lluviosa, Melany, se levantó y tomó un baño, únicamente quería estar en casa, ya que el día parecía muy aburrido y triste. Además sabía que su novio estaba de viaje con su familia y no regresaría hasta dentro de unos días.
Decidió hacer un poco de aseo en su casa, cuando de repente encontró un disco que nunca antes había visto y como estaba sola y sin nada interesante por hacer, puso el disco en el DVD, su curiosidad la estaba matando.
La primera imagen que apareció en la pantalla, era un advertencia tan tenebrosa que parecía estar escrita con sangre, pero ella demasiado escéptica pensó que era una simple película de terror e ignoró el aviso.
En el video se veía un asesinato en su propia casa, con detalles tan explícitos que ella quedó perpleja, sin ni siquiera poder detener el video. Inesperadamente el asesino voltea hacia la cámara, como si la estuviera mirando, desgarrándola por dentro con esa mirada aterradora y dice: ¡te lo advertí!
Súbitamente llamaron a la puerta, golpeándola de una forma excesivamente insistente.         


Autores:
Pérez Maldonado Concepción Araiz
Romero Román Neri Paulina

Pérez Cruz Jyonel Banelly



SOÑAR SOÑANDO

Cuando Pedro despertaba después de cada sueño corría a su librero y sorprendido leía un libro, un atlas de países en el mundo que contenía detalles sobre cada país escrito por un supuesto explorador que ya se había encontrado en cada lugar. En ese libro Pedro se maravillaba por la sorprendente coincidencia, después de leer se declaraba loco, zafado e incluso llegó a pensar que era un adivino o especie de brujo.
Cada noche al dormir Pedro como cualquier chico normal apagaba las luces y se acostaba en su cama, después de unos minutos cuando comenzaba a dormir él abría los ojos y miraba a su alrededor, aún estaba en su habitación, sin embargo cuando su sueño era más profundo él despertaba instantáneamente y a su alrededor se encontraba en un lugar distinto, una noche estaba en el pico del Everest y la otra noche en un poblado en Inglaterra en un granero cuando el granjero escuchó el ruido fue a ver y se encontró con Pedro tirado en la tierra, al lado de un montón de cerdos que estaban algo agitados y corrían y se topaban uno con otro al verlo, Pedro corrió y el granjero pensando que era un ladrón fue tras él hasta que Pedro se escondió tras un árbol, al llegar a un huerto de manzanas en ese instante él despertaba.
Al levantarse Pedro olía a granja, a cerdos y manzanas, su ropa de dormir estaba sucia y él estaba agitado, todo era tan real.
A su cabeza llegaban preguntas sin respuesta, buscaba en su Atlas, en internet, en libros, en los noticieros cualquier cosa que afirmara sus sospechas.
Pedro se levantó, fue a la escuela como cualquier día, después del primer año que le sucedió estaba acostumbrado y seguía su vida como si nada, sin embargo ya no aguantaba más, debía saber que le pasaba, fue al médico, la única respuesta fue -usted debe tomar estos antidepresivos-.
Fue al psicólogo y le pidió que lo visitara más tiempo, fue con un curandero y le dijo que su energía estaba en todas partes y que por eso él podía estar en todos lados, fue a la iglesia y como siempre todo era obra de Dios.
Desesperado, continuó como si nada, pero cada vez era más peligroso, la última noche se soñó al borde de un acantilado y él estaba a punto de caer, al ver su vida en peligro visitó a su abuela, su abuela era del tipo de mujer que actúa como pre puberta que va y viene y que casi nunca está en casa, que la única vez que tejió algo fue una herida en su pie que se hizo cuando esquiaba en la nieve.
Él esperaba encontrarla como siempre haciendo pesas o dormida después de un viaje incluso no la pensaba encontrar, su familia vivía con la constante esperando que un día le dieran la noticia de que ella había fallecido y que deberían ir por su cuerpo a un pueblo de Cuba o a una isla en el Pacífico, las reuniones familiares por lo general trataban de algo así.
Al llegar a casa de su abuela, ella estaba entrenando kick boxin, ella lo saludó como de costumbre, lo vio y lo abrazó mientras sudaba.
- ¿Qué paso hijo mío? ¿Aceptarás mi invitación para tu primer salto en paracaídas?
- No, abuela aún no estoy listo pero quiero preguntarte algo, ¿alguna vez en tus viajes has escuchado de gente que viaja mientras duerme?
- Sí, hijo lo he escuchado, en un pueblo cerca de Roma se les llama viatori  y en una pequeña aldea vietnamita donde alguna vez terminé varada por falta de combustible se les llamaba du lịch, estas personas despiertan al dormir en sitios por ellos desconocidos pero están destinadas a nunca más despertar.
- ¿A qué te refieres con no despertar?
- A que dormirán para siempre si mueren en su sueño.
Pedro asustado se levantó, se despidió y se fue.
Pedro ahora asustado pensó en tomar medicinas que le ayudaran a estar despierto, pero él era muy dormilón, cuando despertaba en algún lugar trataba de esconderse hasta que despertara.
Una noche antes de dormir se amarró de pies y de una mano a su cama, pero no evitó el suceso, esa misma noche se soñó en una cabaña vieja, muy lúgubre, entró a la cabaña, no podía creer que estaba frente a su madre, lloraba al lado de una cama, él recordaba ese momento, hace unos años mientras él estaba saliendo de la escuela pasó la calle sin ver a su alrededor, solo sintió que caía dormido, al abrir los ojos estaba en una cama de hospital la escena era la misma, su madre lloraba junto a él y se sentía como aplastado, efectivamente él había sido arrollado por un camionero que llevaba algo de prisa por ver a su hijo que estaba en un  pequeño encuentro de basquetbol de la escuela, él jamás había estado en uno de sus juegos, sin embargo esta vez trataría de estarlo, efectivamente no pudo.
Pedro caminó alrededor de la habitación, se veía herido de gravedad sus signos vitales eran débiles, se veía peor de lo que recordaba, del fondo de la aviación entraba una sombra que crecía conforme la madre de Pedro lloraba, -yo soy quien te acompaña desde entonces- dijo la sombra -cómo puede ser, jamás te había visto-
-Soy quien te ha llevado por un viaje de aventuras viviendo lo que querías, viviendo un viaje de aventuras interminables, todas las venturas que desde niño viste en libros y otras más que he ido inventando-.
- ¿Qué dices?, no entiendo -dijo Pedro.
- Eres un fantasma, ¿dime que recuerdas después despertar?
Pedro no recordaba nada excepto que esa noche comenzó con los sueños.
- ¿Aún no entiendes, verdad? Tú moriste, te fuiste- en medio de la habitación se escuchaba el sonido del electrocardiograma que marcaba el ritmo del corazón de Pedro detenerse.
- Lo ves, te fuiste, peleaste y peleaste pero cada pelea debe acabar y cada niño debe dormir-.
Pedro no creía lo que le decía.
- He creado un mundo para ti, un mundo en el que puedes soñar, ¿no es lo que siempre quieren los vivos? Dormir soñar y vivir un sueño.
- ¿Pero por qué a mí, yo qué hice, por qué no me dejas ir?
-Porque no quería que te fueras, soy una sombra sola en un mar de oscuridad, sin embargo me doy cuenta que tenerte es incorrecto y a pesar de que no sienta nada, me he encariñado contigo.
- El error es mío y aceptaré las consecuencias, sin embargo de verdad debes irte.
- ¿A dónde?
- Averígualo tú.
Pedro trató de llorar pero las almas no lloran, la sombra se fue llevándose consigo todo su mundo, se desdibujaba a su alrededor la sombra, así como apareció se  esfumó en una obscuridad absoluta, Pedro camino pero no veía nada.
Cuando de repente, él cayó al suelo, se escuchó el eco de su último respirar y como si fuera un tambor después de un desfile, el último retumbar de su corazón.
Pedro, por fin, entró a su último sueño.

Autores:
Adrián Rodríguez Hernández
Luis Ángel Mirón Rosales
Oscar Iván Carrera Castro


La danza de la luna

Bailaba la noche al ritmo de sus pies, nada mejor que un porte bohemio en un paisaje en donde las mujeres parecen andar en busca de un compás que las haga danzar en los aires.
El bailarín logró cautivar la atención de las más bellas damas, todas bailaban con él, excepto una, aparte de la gran belleza que poseía, sus pies se movían al unísono con el ritmo de de la música. Él la observó durante la mayoría de la noche, mientras bailaba con las demás, quedó cautivado más que por su belleza, por su solemne danzar.
Qué mejor que una pareja de grandes bailarines haciendo lucir sus mejores pasos como en el cortejo de los bellos cisnes. Conocerla era lo indispensable, bailar con ella era obligatorio, pero tenía ese no sé qué, que le hacía temblar las piernas, algo raro en un bohemio, cuyo verbo era de lo más cautivador, la noche transcurrió  entre miradas alejadas.
Ella ni siquiera notó la presencia del bailarín, al parecer ella sólo bailaba con la luna, como en un ritual de suma entrega.
Cuando por fin el bailarín decidido, con un porte de quien va a la guerra, encaminó sus pasos hacia ella, pero ella en un súbito paso frenético, salió disparada fuera de la pista, perdiéndose entre la obscuridad, en donde la luz de la luna no cubría con su brillar. Todo fue en vano, recorrer una y otra vez el lugar, estirar el cuello e incluso en un intento por encontrar a una desconocida, dio un grito desesperado, entre el ruido de la música, se perdió aquél sollozo.
Sólo se quedó mirando a la luna, cómplice en silencio del paradero de la bella dama, como perdido en su brillar, pensando en el porqué sus cuerpos jamás danzaron.
Autores:
Peregrina Castro Gloria Estefanía
Maldonado Carrillo Nora Patricia
Gómez Rosas Oscar





CUENTA CENTOS 

EL AVION DE LA BELLA DURMIENTE 

http://youtu.be/phAUET4xYwQ



CUENTA CUENTOS

EL EPISODIO CINEMATOGRAFICO


http://youtu.be/ps7MYxtJFR4

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