La
advertencia
Una mañana lluviosa, Melany,
se levantó y tomó un baño, únicamente quería estar en casa, ya que el día
parecía muy aburrido y triste. Además sabía que su novio estaba de viaje con su
familia y no regresaría hasta dentro de unos días.
Decidió hacer un poco de
aseo en su casa, cuando de repente encontró un disco que nunca antes había
visto y como estaba sola y sin nada interesante por hacer, puso el disco en el
DVD, su curiosidad la estaba matando.
La primera imagen que
apareció en la pantalla, era un advertencia tan tenebrosa que parecía estar
escrita con sangre, pero ella demasiado escéptica pensó que era una simple
película de terror e ignoró el aviso.
En el video se veía un
asesinato en su propia casa, con detalles tan explícitos que ella quedó
perpleja, sin ni siquiera poder detener el video. Inesperadamente el asesino
voltea hacia la cámara, como si la estuviera mirando, desgarrándola por dentro
con esa mirada aterradora y dice: ¡te lo advertí!
Súbitamente
llamaron a la puerta, golpeándola de una forma excesivamente insistente.
Autores:
Pérez Maldonado Concepción Araiz
Romero Román Neri Paulina
Pérez Cruz Jyonel Banelly
SOÑAR SOÑANDO
Cuando
Pedro despertaba después de cada sueño corría a su librero y sorprendido leía
un libro, un atlas de países en el mundo que contenía detalles sobre cada país
escrito por un supuesto explorador que ya se había encontrado en cada lugar. En
ese libro Pedro se maravillaba por la sorprendente coincidencia, después de
leer se declaraba loco, zafado e incluso llegó a pensar que era un adivino o
especie de brujo.
Cada
noche al dormir Pedro como cualquier chico normal apagaba las luces y se acostaba
en su cama, después de unos minutos cuando comenzaba a dormir él abría los ojos
y miraba a su alrededor, aún estaba en su habitación, sin embargo cuando su
sueño era más profundo él despertaba instantáneamente y a su alrededor se
encontraba en un lugar distinto, una noche estaba en el pico del Everest y la
otra noche en un poblado en Inglaterra en un granero cuando el granjero escuchó
el ruido fue a ver y se encontró con Pedro tirado en la tierra, al lado de un montón
de cerdos que estaban algo agitados y corrían y se topaban uno con otro al
verlo, Pedro corrió y el granjero pensando que era un ladrón fue tras él hasta
que Pedro se escondió tras un árbol, al llegar a un huerto de manzanas en ese
instante él despertaba.
Al
levantarse Pedro olía a granja, a cerdos y manzanas, su ropa de dormir estaba
sucia y él estaba agitado, todo era tan real.
A su
cabeza llegaban preguntas sin respuesta, buscaba en su Atlas, en internet, en
libros, en los noticieros cualquier cosa que afirmara sus sospechas.
Pedro
se levantó, fue a la escuela como cualquier día, después del primer año que le
sucedió estaba acostumbrado y seguía su vida como si nada, sin embargo ya no
aguantaba más, debía saber que le pasaba, fue al médico, la única respuesta fue
-usted debe tomar estos antidepresivos-.
Fue al
psicólogo y le pidió que lo visitara más tiempo, fue con un curandero y le dijo
que su energía estaba en todas partes y que por eso él podía estar en todos
lados, fue a la iglesia y como siempre todo era obra de Dios.
Desesperado,
continuó como si nada, pero cada vez era más peligroso, la última noche se soñó
al borde de un acantilado y él estaba a punto de caer, al ver su vida en
peligro visitó a su abuela, su abuela era del tipo de mujer que actúa como pre
puberta que va y viene y que casi nunca está en casa, que la única vez que tejió
algo fue una herida en su pie que se hizo cuando esquiaba en la nieve.
Él
esperaba encontrarla como siempre haciendo pesas o dormida después de un viaje
incluso no la pensaba encontrar, su familia vivía con la constante esperando
que un día le dieran la noticia de que ella había fallecido y que deberían ir
por su cuerpo a un pueblo de Cuba o a una isla en el Pacífico, las reuniones
familiares por lo general trataban de algo así.
Al
llegar a casa de su abuela, ella estaba entrenando kick boxin, ella lo saludó
como de costumbre, lo vio y lo abrazó mientras sudaba.
- ¿Qué
paso hijo mío? ¿Aceptarás mi invitación para tu primer salto en paracaídas?
- No,
abuela aún no estoy listo pero quiero preguntarte algo, ¿alguna vez en tus
viajes has escuchado de gente que viaja mientras duerme?
- Sí,
hijo lo he escuchado, en un pueblo cerca de Roma se les llama viatori y en una pequeña aldea vietnamita donde
alguna vez terminé varada por falta de combustible se les llamaba du lịch,
estas personas despiertan al dormir en sitios por ellos desconocidos pero están
destinadas a nunca más despertar.
- ¿A qué
te refieres con no despertar?
- A que
dormirán para siempre si mueren en su sueño.
Pedro
asustado se levantó, se despidió y se fue.
Pedro
ahora asustado pensó en tomar medicinas que le ayudaran a estar despierto, pero
él era muy dormilón, cuando despertaba en algún lugar trataba de esconderse
hasta que despertara.
Una
noche antes de dormir se amarró de pies y de una mano a su cama, pero no evitó
el suceso, esa misma noche se soñó en una cabaña vieja, muy lúgubre, entró a la
cabaña, no podía creer que estaba frente a su madre, lloraba al lado de una
cama, él recordaba ese momento, hace unos años mientras él estaba saliendo de
la escuela pasó la calle sin ver a su alrededor, solo sintió que caía dormido,
al abrir los ojos estaba en una cama de hospital la escena era la misma, su
madre lloraba junto a él y se sentía como aplastado, efectivamente él había
sido arrollado por un camionero que llevaba algo de prisa por ver a su hijo que
estaba en un pequeño encuentro de
basquetbol de la escuela, él jamás había estado en uno de sus juegos, sin
embargo esta vez trataría de estarlo, efectivamente no pudo.
Pedro
caminó alrededor de la habitación, se veía herido de gravedad sus signos
vitales eran débiles, se veía peor de lo que recordaba, del fondo de la aviación
entraba una sombra que crecía conforme la madre de Pedro lloraba, -yo soy quien
te acompaña desde entonces- dijo la sombra -cómo puede ser, jamás te había
visto-
-Soy quien
te ha llevado por un viaje de aventuras viviendo lo que querías, viviendo un
viaje de aventuras interminables, todas las venturas que desde niño viste en
libros y otras más que he ido inventando-.
- ¿Qué
dices?, no entiendo -dijo Pedro.
- Eres
un fantasma, ¿dime que recuerdas después despertar?
Pedro
no recordaba nada excepto que esa noche comenzó con los sueños.
- ¿Aún
no entiendes, verdad? Tú moriste, te fuiste- en medio de la habitación se
escuchaba el sonido del electrocardiograma que marcaba el ritmo del corazón de
Pedro detenerse.
- Lo
ves, te fuiste, peleaste y peleaste pero cada pelea debe acabar y cada niño
debe dormir-.
Pedro
no creía lo que le decía.
- He
creado un mundo para ti, un mundo en el que puedes soñar, ¿no es lo que siempre
quieren los vivos? Dormir soñar y vivir un sueño.
- ¿Pero
por qué a mí, yo qué hice, por qué no me dejas ir?
-Porque
no quería que te fueras, soy una sombra sola en un mar de oscuridad, sin
embargo me doy cuenta que tenerte es incorrecto y a pesar de que no sienta nada,
me he encariñado contigo.
- El
error es mío y aceptaré las consecuencias, sin embargo de verdad debes irte.
- ¿A
dónde?
- Averígualo
tú.
Pedro
trató de llorar pero las almas no lloran, la sombra se fue llevándose consigo
todo su mundo, se desdibujaba a su alrededor la sombra, así como apareció
se esfumó en una obscuridad absoluta, Pedro
camino pero no veía nada.
Cuando
de repente, él cayó al suelo, se escuchó el eco de su último respirar y como si fuera un tambor después de un desfile, el último
retumbar de su corazón.
Pedro,
por fin, entró a su último sueño.
Autores:
Adrián Rodríguez
Hernández
Luis Ángel Mirón Rosales
Oscar Iván Carrera Castro
La
danza de la luna
Bailaba la noche al ritmo de
sus pies, nada mejor que un porte bohemio en un paisaje en donde las mujeres
parecen andar en busca de un compás que las haga danzar en los aires.
El bailarín logró cautivar
la atención de las más bellas damas, todas bailaban con él, excepto una, aparte
de la gran belleza que poseía, sus pies se movían al unísono con el ritmo de de
la música. Él la observó durante la mayoría de la noche, mientras bailaba con
las demás, quedó cautivado más que por su belleza, por su solemne danzar.
Qué mejor que una pareja de
grandes bailarines haciendo lucir sus mejores pasos como en el cortejo de los
bellos cisnes. Conocerla era lo indispensable, bailar con ella era obligatorio,
pero tenía ese no sé qué, que le hacía temblar las piernas, algo raro en un
bohemio, cuyo verbo era de lo más cautivador, la noche transcurrió entre miradas alejadas.
Ella ni siquiera notó la
presencia del bailarín, al parecer ella sólo bailaba con la luna, como en un
ritual de suma entrega.
Cuando por fin el bailarín
decidido, con un porte de quien va a la guerra, encaminó sus pasos hacia ella,
pero ella en un súbito paso frenético, salió disparada fuera de la pista,
perdiéndose entre la obscuridad, en donde la luz de la luna no cubría con su
brillar. Todo fue en vano, recorrer una y otra vez el lugar, estirar el cuello
e incluso en un intento por encontrar a una desconocida, dio un grito
desesperado, entre el ruido de la música, se perdió aquél sollozo.
Sólo se quedó mirando a la
luna, cómplice en silencio del paradero de la bella dama, como perdido en su
brillar, pensando en el porqué sus cuerpos jamás danzaron.
Autores:
Peregrina Castro Gloria Estefanía
Maldonado Carrillo Nora Patricia
Gómez Rosas Oscar
CUENTA CUENTOS
EL EPISODIO CINEMATOGRAFICO
CUENTA CENTOS
EL AVION DE LA BELLA DURMIENTE
http://youtu.be/phAUET4xYwQ
CUENTA CUENTOS
EL EPISODIO CINEMATOGRAFICO
http://youtu.be/ps7MYxtJFR4
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