sábado, 28 de septiembre de 2013

Mitos



El aroma de Afrodita

Helena era una joven muy bonita, le encantaban las flores, ella poseía un don extraordinario, identificar cualquier aroma, en especial el de las flores.
Cuando alguien entraba a su hogar, la primera impresión que tenían era de asombro por el aroma tan peculiar, le preguntaban, qué era lo que  originaba el delicioso aroma, ella mostraba indiferencia puesto que no quería decirle a nadie sus secretos.
Como todos hablaban de ella, los rumores llegaron incluso a los dioses, de los cuales Afrodita fue la más interesada en conocer a Helena y saber sitodo era verdad. Un día Afrodita se presentó en  la casa de Helena, al entrar se dio cuenta que los rumores eran ciertos, entonces le exigió que le contara de donde provenía ese aroma pero ella se negó a decirle y provocó la furia de Afrodita. Intentó convertirla en lo peor, pero Helena tenía el alma más pura por lo que se convirtió en la flor más hermosa que desprendía el aroma más sutil y encantador. Desde entonces Afrodita la conservó, haciendo que esta y su encantador aroma la distinguiera de las demás diosas. 


La nube de Zeus

Zeus todo poderoso estaba cansado de la monotonía que había en el Olimpo y de las clásicas relaciones entre dioses. Como se sabe Zeus tenía aventuras con cuanta mujer quería, pero siempre quería conocer más mujeres, así que en secreto buscó nuevas formas de contacto, para esto convocó a varios intelectuales mortales para que cumplieran su capricho. Después de un tiempo ellos presentaron sus proyectos, el primero fue una paloma mensajera el cual lo aburrió y desecho, el segundo era un teléfono que tenía en su casa y cerca de su esposa que lo podía descubrir, por lo tanto optó por la última opción que consistía en una especie de nube que localizaba todo lo que quisiera, en ese tiempo solo él tenía acceso y una que otra mortal.
Autores:

Jyonel Banelly Pérez Cruz

Concepción Araiz Pérez Maldonado
Neri Paulina Romero Román





Perfumes

Bills: dios supremo de la creación y destrucción.
Miris: diosa de la belleza, el arte, la seducción y la virginidad.
Perfumenes: ninfa de los campos.
Bills era el mayor ejemplar de masculinidad representada, no por nada era el dios supremo, teniendo sus atributos, había tenido en sus aposentos a las más hermosas mujeres de la tierra y del cielo, excepto una, Miris, el más bello ejemplar femenino en el universo y dada su condición de diosa de la virginidad se hacia el más codiciado bello tesoro que Bills quisiera poseer. Ella era la única mujer a la que Bills se ha humillado con tal de poseer tal tesoro.
Tantas fueron las rogativas de Bills que Miris decidió darle una oportunidad, pero a cambio de eso le pidió que le regalara en un pequeño frasco el conjunto de lo más bello que hubiera en la tierra, sabiendo ella que los más bellos paisajes jamás se podrían contener en un pequeño frasco.
Aunque Bills era el dios de creación, ni el mismo podía crear algo realmente bello y pequeño para contenerlo en un pequeño recipiente. Harto de meditar en sus largos campos, frustrado se encontró con una de sus hijas, Perfumenes quien resguardaba los capos y paseaba entre las flores. Perfumenes y Bills jamás habían tenido una buena relación, el desencantado de los cientos de hijos que tenía y ella interesada en complacer y ser agradable a los ojos de su padre. La aflicción de su padre para que le diera una oportunidad de conseguir aquella cosa que le daría a Bills el cuerpo de Miris, a cambio de un lugar junto al trono de su padre.
Escéptico y desanimado acepto el trato con su hija. Durante 7 días Perfumenes recogió todas las flores de los campos, desde los más tenues hasta los más coloridos, aquel conjunto de flores despedían una fragancia excepcional jamás conocida por ningún hombre. Perfumenes se puso a trabajar en la extracción de todos los aromas y durante todo este proceso mezclo esto con aquello, mucho con poco y lentamente se dio cuenta de que podía crear aromas más excitantes que el aroma de las flores.

Cuando al fin hubo terminado le dio a su padre el frasco lleno con los más bellos aromas del mundo pero ella se quedo con los diferentes aromas que fabrico y decidió que todo el mundo pero ella se quedo con los diferentes aromas que fabrico y decidió que todo el mundo apreciara tan bellas combinaciones aromáticas y decidió no irse con su padre y quedarse en el mundo que le ofrecía tan delicadas, sutiles y hermosos aromas que ni siquiera el dios de la creación pudo fabricar.




Líbano


Zeus y sus y sus grandes proezas sobre la creación del mundo solo eran conocidos por el mundo de los dioses y en la tierra nadie conocía la mayoría de las acciones que había hecho Zeus para construir los montes y valles del mundo.
Lo poco que se le conocía era gracias a que uno de sus hijos, el semi-dios Líbano que conocía poco de la historia de su padre. Escribía en las piedras de las montañas sobre las grandezas de su padre a quien admiraba, además Líbano adoraba escribir, pero para hacerlo tenía que escribir sobre grandes rocas en donde podía transcribir muy poco.

Pronto empezó a imaginarle de que manera podía escribir mas y que sus escritos se propagaran por todo el mundo para dar a conocer lo que Zeus hizo; intento de muchas maneras, hasta que en un intento de esos logró hacer una mezcla con la madera de los árboles y otras sustancias que le permitieron hacer una hoja como la de los árboles y cuya escritura era fácil de dispersar sin maltratarse tanto. De esta manera podía seguir escribiendo acerca de su padre tanto como quisiera y darlo a conocer a los demás

Autores:
Gloria Estefani Peregrina Castro
Oscar Gómez Rosas
Nora Patricia Maldonado Carrillo



Facebook

Este era un chico normal, Marcus quien iba a una escuela normal sin saber que Zeus desde el olimpo lo divisaba para encomendarle una misión.
Un día cuando Marcus dormía, Zeus entró en sus sueños: -Iras por la roca de Zeus que está en la cueva al final de este bosque, -dijo Zeus mientras le mostraba el camino,- ten cuidado, hay criaturas monstruosas en él,- entonces Marcus se adentró en el bosque.
Mientras caminaba por el bosque, una voz lo llamaba, - Marcus, Marcus, Ven! Acércate! –Era una voz femenina muy dulce y que lo guiaba hacia un lago, cuando Marcus estaba por tocar el agua, piso una piedra que lo saco del trance y salió a toda prisa de ese lugar encantado por sirenas.
Caminó y caminó hasta llegar a la cueva donde estaba un hombrecillo con cara avejentada y un cuerpo de infante, -si logras encontrar la piedra será tuya pero sino tu corazón será una más de mis gemas preciosas, él tomo su tiempo y al azar escogió una sin brillo, opaca y vieja como el tiempo mismo. –Como lo has logrado? –dijo el hombrecillo mientras le daba la gema a Marcus, él la tomo y corrió hasta el otro lado del bosque donde Zeus lo esperaba.

-Muy bien Marcus, haz demostrado valentía y astucia, además no pediste nada a cambio, -dijo Zeus, - es un sueño nada más,-contesto Marcus,-no yo te e traído a uno de mis reinos y haz completado una misión muy difícil,- con cara de asombro Marcus contestó: - gracias señor, solo cumplía con mi deber, Zeus como agradecimiento lo concedió a Marcus un deseo, Marcus le pidió tener muchos amigos.
Al despertar, Marcus se sentó en su PC y en el escritorio encontró un icono azul con una letra “f” en blanco, a el se le hizo muy raro pues no la había visto días anteriores, a la hora de abrirlo se dio cuenta que era Facebook y siguió los pasos para crear una cuenta. Al otro día fue con sus amigos y les conto de “Facebook” y les enseño a abrir una cuenta y así conoció mas amigos de otros lugares.



Bullying

Era un chavo que gozaba molestar a los demás, el molestaba a todos sin distinción de género, raza, color de piel, edad, ni nada, ejemplo de No discriminación.
Ares lo veía molestar a todos, así que decidió voltearle las cosas.
Un día al despertar, el chavo se vio al espejo y se dio cuenta de que era diferente, más feo de lo normal, flaco como palo con una sonrisa tan linda como la de una yegua.
Al llegar a la escuela todos comenzaron a molestarlo por su apariencia y forma de ser, poniéndole apodos, el plan de Ares se desato, todos molestaban al chavo pero también entre ellos fijándose en sus defectos y haciéndolo sentir mal, aquí el origen de que todos se molesten por sus diferencias haciendo la guerra, una guerra desatada y sin cuartel Ares ganó.  


Autores:
Adrian Rodríguez Hernández
Luis Ángel Mirón Rosales
Oscar Iván Carrera Castro

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