Belleza
interior
En un día de verano, con un
sol diáfano, el burro Jacinto, el cual era amigo de todos los animales del
pueblo, paseaba por el parque cuando de repente vio pasar a un par de caballos,
no pudo evitar admirarlos por un largo rato, son tan hermosos, pensó Jacinto.
Ellos muy engreídos, notaron la mirada de él, entonces se acercaron.
-¿Qué tanto nos ves?- dijo
uno de ellos bastante arrogante.
- Estoy contemplando su
belleza, ¡me encantaría poder ser como ustedes!
Ambos empezaron a reír y el
otro caballo contestó:
-No seas iluso, eres un
burro y sólo sirves para el trabajo muy pesado, en cambio a nosotros que somos
extremadamente hermosos, podemos participar en carreras, desfiles o nada más
nos pueden presumir en exhibiciones pero tú que eres feo nunca podrás ser como
nosotros ni ser feliz.
Jacinto bajó la mirada y no
pudo contestar nada. Su amigo, el perro Fufi, que observó a lo lejos lo que
pasaba, intervino diciendo:
-Par de tontos, no se dan
cuenta que ustedes lo único que tienen es belleza, no cuentan con amigos y
mucho menos con conocimientos importantes, cuando su belleza se acabe no les
quedara nada, ¡absolutamente nada!. Jacinto es mejor porque todos lo queremos
por su buen corazón.
-Claro Fufi, lo que digas-
heridos en su orgullo se fueron sabiendo que el perro tenía razón.
Fufi y Jacinto se quedaron
conversando como todas las tardes lo hacían.
La
belleza no es la mejor cualidad y no define la personalidad, lo importante es
lo que llevamos dentro al igual que las habilidades para realizar diferentes
actividades.
Autores:
Pérez Maldonado Concepción Araiz
Romero Román Neri Paulina
Pérez Cruz Jyonel Banelly
El
perro pastor y el perro de ciudad
En
una granja había un campesino, tenía dos perros, un macho y una hembra.
El
macho era un excelente pastor, habilidoso, veloz y muy fuerte, y siempre
cuidaba de su dama.
A
pesar de eso el perro tenía algunos defectos físicos: no tenía un pelo sedoso,
su color de pelo era obscuro, y no lo tenía bien cuidado.
Un
día, a la granja vecina llegó un perro de cuidad, era un hermoso ejemplar:
peludo, grande y con un pelo blanco que hacía brillar.
La
perra, quien era la dama del perro pastor, quedó fascinada con el perro que
llegó de la cuidad, y cambio al perro pastor por el perro de cuidad.
Tiempo
después la perra se dio cuenta que el perro de ciudad no sabía hacer otra cosa más
que estar recostado todo el día y limpiarse su pelo.
Pronto
la perra se dio cuenta de que había dejado a un perro que la procuraba y era el
más hábil de la comarca por un perro que no sabía hacer nada.
Valora lo que tienes antes de que lo
pierdas.
Creadores:
Gloria Estefani Peregrina Castro
Oscar Gómez Rosas
Nora Patricia Maldonado Carrillo
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